Desafío: México en punto cero / Democracia desviada

Por Rafael Loret de Mola

Los Estados Unidos de América, por desgracia son el principal comprador de bienes mexicanos, incluyendo la mano de obra barata de los llamados “ilegales” cuyas fuentes de ingresos se consideran estratégicas gracias a las remesas que superan ya a los 60 mil millones de dólares al año -en 2022 arañaron los 50 mil mdd-, esto es como si fueran un logro insigne de la 4T considerándolas parte sustantiva de la economía de la pobreza.

Tal es una realidad dolorosa, máxime ahora que el gobierno mexicano decidió alinearse al lado de las naciones más antidemocráticas del continente: Cuba, Nicaragua y Venezuela. En la Cumbre de 2022 fue más que evidente, además de que el evento comenzó al día siguiente de las truculentas elecciones en seis entidades del país tras las cuales la prieta de Obrador –que no Morena-, se quejó hasta la ignominia de las irregularidades en los estados en donde no ganó soslayando la narco-elección en Tamaulipas –donde las evidencias fraudulentas fueron escandalosas-, y señalando sus victorias en Quintana Roo, Oaxaca e Hidalgo como impolutas. Una farsa evidente que no fue ignorada por los jefes de Estado de nuestro continente. En 2024 están pagándose las consecuencias.

Con ello, Andrés Manuel, o López IV, se empeña en provocar a los Estados Unidos por las causas perdidas de los socialismos caducos y empobrecedores. No nos falta mucho con estar en línea con ello en cuanto al desabasto de medicinas, alimentos y a la caída de una economía que, por desgracia, parece irreversible si bien por el momento no se nota tanto gracias al alza de los precios del crudo, momentánea, que sitúa a cada barril de petróleo por encima de los 82 dólares -hace dos años estaba por encima de los 120 dólares- a causa de la tragedia de Ucrania y la invasión brutal de los rusos sin que México haya condenado tal acción; más bien su gobierno y no los mexicanos incluso aquellos tuertos o ciegos que siguieron votando por el partido del “cabecita de algodón” a tanto por sufragio.

Nos hemos perdido lastimosamente en el abismo de la demagogia y la manipulación. Tanto que ni siquiera observamos la gravedad del alejamiento comercial y político respecto a EE. UU. –no simpatizo con la Casa Blanca, pero considero que las relaciones bilaterales son vitales para nuestro país-, sin medir las consecuencias de un falso atrevimiento que, en los hechos, es una catástrofe o el preludio de la misma. Los arrebatos mesiánicos del mandante pelafustán nos colocan, cada día, en una posición insostenible, del lado equivocado de la historia como bien resumió Ricardo Pascoe, ex embajador de México en Cuba.

Perdido el rumbo solo falta que la nueva hegemonía nacional, con todo y los tropiezos electorales, trace una hoja de ruta con la petrificada figura del ícono que se va, se va…

La política se convirtió en coyuntura mortal para México.

       La Anécdota

No puede prevalecer la democracia en una nación en donde el abstencionismo se extiende entre 65 y 70 por ciento de los empadronados. En otros países se requiere de un mínimo de la mitad de los votantes para darle legitimidad a los procesos comiciales. En México hemos ido hacia atrás, muchas veces, en la estadística.

Las elecciones de 2022 y 2023, sin duda, marcaron un punto de retorno hacia el pasado más degradante, con hegemonías de partido en la cima y un conglomerado resignado, pasivo y acaso cobarde, esto es incapaz de enfrentar a los grandes pillastres que nos roban la voluntad y, en no pocos casos, hasta la conciencia.

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