*Protestas al Vacío
*Otro mes y ¿Adiós?
Por Rafael Loret de Mola
Los días corren y, pese a las protestas, los hechos parecen consumados aun cuando las mayorías repelen al régimen cuatrotero. No parece importar la toma inmoral del Poder Judicial ni la evidente oposición a la reforma terminó con la autonomía entre las instituciones que forman gobierno. Todo está en manos de dos personas: el exmandante pelafustán, Andrés Manuel, y su sucesora, la querida corcholata Claudia Sheinbaum la presidente que no se atreve todavía a mostrar su verdadero perfil ni, mucho menos, separarse de la sombra poco refrescante de su creador, tutor y trampolín. Hasta los colaboradores de ambos tienen sitiada a la primera mujer que porta la banda tricolor sobre las huellas del más escandaloso fraude electoral de la historia; si hubieran existido la cibernética y sus algoritmos en épocas de la dictadura porfiriana ésta no se hubiese atrevido a tanto.
Por lo general la transmisión del Ejecutivo Federal ponía un punto y aparte entre los salientes y los entrantes más allá de amistades o acuerdos soterrados. Luis Echeverría, por ejemplo, creyó que su sucesor, José López Portillo, su amigo de la infancia, le permitiría gozar de una impunidad absoluta; y Don Pepe lo intentó, pero los hechos rebasaron a ambos: luego de haber sido designado embajador plenipotenciario en Canberra -por cierto, el sitio más alejado de México-, el predecesor comenzó a acumular acusaciones hasta ser señalado por genocidio y salir por piernas de los tribunales encerrándose en su regio domicilio en San Jerónimo Lídice.
Carlos Salinas, otro ejemplo burdo, se aseguró de no ser molestado tras dejar la residencia oficial de Los Pinos: primero urdió, con Joseph-Marie Córdova Montoya el jefe de la oficina presidencial, el magnicidio de Colosio Murrieta sino, además, y después preparó al entonces gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones -senador sin bancada en el PRI y ahora con licencia fuera de la Cámara Alta-, para destapar en un conciliábulo casi diabólico a Ernesto Zedillo, el empobrecedor por excelencia. El final del cuento se vivió en San Bernabé barriada de Monterrey, con el ya expresidente Salinas en parodiada huelga de hambre para defender el “honor familiar” luego de la aprehensión del hermano incómodo, Raúl, quien ha sido repudiado en no pocos estadios y plazas de toros por decir lo menos… y yo me sumé a ello.
Precisamente lo anterior muestra la diferencia con el presente. Claudia, tras su segundo informe de Gobierno -sin que defina algunas posiciones claves-, primero fue corcholata y bajó la cabeza ante la impronta de Andrés; luego se convirtió en marioneta por señalamiento evidente de la ciudadanía y de los críticos y ahora es la copiona de la clase 4T con llamadas de atención virulentas por parte de los ciudadanos responsables e instruidos; ya sabemos que los amlovers tienen otra perspectiva y aplauden como focas el continuismo artero.
Para empeorar las cosas, la violencia poselectoral en Venezuela y la ejemplar lucha de María Corina Machado, obligan a reflexionar sobre las tremendas distancias entre el actuar y hacer de dos autócratas. Maduro, el de allá, con un sistema electoral en apariencia mejor que el nuestro, se zumbó a los sufragios y descaradamente burló las mínimas normas de la democracia hasta que fue extirpado de su mansión; y el mesías de Macuspana, habiendo alterado igualmente los escrutinios, simplemente desdibujó a una oposición destendida y torpe lo mismo que a su candidata quien hizo erupción como un volcán y luego se convirtió en un cerillo o en un pobre remedo de quemador de Dos Bocas, para inhibir cualquier capacidad de reacción por parte de los mexicanos.
En este sentido, la perversidad de AMLO le ganó a la del antiguo dictador venezolano, por cuya cabeza USA ofreció 50 millones de dólares cuando TODOS sabían en dónde estaba, cuya represión infame es como un conducto que puede llegar a nuestro país en cualquier momento, dígase cuanto se diga. Si no suelta las riendas AMLO, su marioneta acabará, sin duda, tropezando con cada piedra del camino.
Desde luego el falso retiro de Andrés puede resultar controversial: si se hubiese quedado quieto en “La Chingada”, su rancho icónico que dibuja su triste nivel cultural, estará a tiro de los cazadores de turbios personajes, le habría impuesto a su sucesora una garantía de impunidad para él, sus hijos, hermanos, primos y amigos -suyos y de sus vástagos, como el recurrente Amílcar Olán-; si ya está fuera del país, aun cuando solo pretenda vacacionar, la DEA le pisará los talones y, acaso, pudiera tomarlo por sorpresa para ser juzgado por sus vinculaciones con el narcotráfico y otras muchas tropelías. Vamos, bastante peor a los juicios perdidos por Trump quien, como Andrés, grita a los cuatro vientos que jamás ha sido procesado cuando consta lo contrario en materia de corrupción. ¡Pobrecito Anndy ya no tiene visa!
¿Cómo creer en las buenas intenciones que dice tener la señora presidente cuando impone como titular de la Agencia contra la Corrupción, a una mujer señalada por sus vinculaciones con el reacomodo de plataformas industriales en la ruta del Istmo, Raquel Buenrostro, quien además se desempeñó como secretaria de Economía desde 2022 sustituyendo, nada menos, que a la célebre Tía Tatis, la morenista que ensucia el legado de su padre Maquío en aras de una ambición sin límites… como la de casi todos los designados para el futuro gabinete. Solo faltó Bartlett, acaso por pudor, a menos de que nos estén preparando un jugoso caldo de alimañas a nuestras espaldas.
La liga entre el gabinete de Andrés y el de Claudia, señalado cuando ni siquiera ostentaba la condición de mandante electa, es de tal nivel que no podemos visualizar un nuevo horizonte sin las pillerías notables del presente. ¿Cómo explicar la presencia de la anterior secretaria de Seguridad, salpicada por las narco-alianzas, en la Secretaría de Gobernación? ¿O la del aberrante Mario Delgado en Educación? ¿O la del acomodaticio Ramón de la Fuente en la Cancillería, aunque ya haya sido retirado? ¿O la de Marcelo Ebrard, despojo de todos los despojos, como titular de Economía cuál si fuese todólogo y, por ende, genial?
Por supuesto, estamos otra vez en la carretera del engaño y la demagogia que termina en la aduana abierta de la peor corrupción.




