Desafío

*Mujercitas de Andrés

Rafael Loret de Mola/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

El empoderamiento femenino le está resultando muy caro a la llamada 4T. Por desgracia, las mujeres cercanas al mandante no han sido, ni con mucho, las de mayor capacidad y con academias fuertes y legales… no como el ominoso caso de Yasmín Esquivel Mossa de Rioóbo cuyo plagio, en una tesis con la que pretendió “comprar” al autor legítimo de la misma, se ha convertido en exhibición grotesca de la manera con la que se da ejemplo a una juventud corrompida igualmente por el actual régimen.

Ojalá el anterior fuera el único caso de las amoralidades de las mujeres de señor AMLO. Es acaso una hebra que, dentro de la Suprema Corte de Justicia, labora con fuerza para tratar de cumplirle al señor de Palacio sus caprichos reformistas sin más consenso que el de sus incondicionales. Con ella debemos contar a Loretta Ortiz, la segunda ministra con derecho de picaporte a la oficina presidencial, y ahora Lenia Batres Guadarrama, ministra por designación directa de AMLO -sin precedente en la historia-, hermana del jefe de gobierno de la Ciudad de México y, por supuesto, integrante de una de las familias con mayor apego al comunismo antiguo al grado de que todos los hermanos tienen nombres emblemáticos rusos, cubanos y vietnamitas -más bien del Viet Cong-.

Podemos incluir en la lista de las mujeres de AMLO a Bertha María Alcalde Luján, hermana de Luisa María -actual secretaria de Gobernación, segunda mujer en ocupar el cargo y número tres entre los designados al mismo en este deshilachado quinquenio con diez meses-, quien declinó amorosamente integrarse a la SCJN en razón a que Lenia había obtenido más votos en el Senado dentro de las dos tercias presentadas por Andrés con la clara idea de ser él quien, al fin, resolviera el estropicio. Las dos hermanitas son acérrimas partidarias de AMLO, guapas y jóvenes, oradoras muy buenas y con aparente capacidad que han dejado a un lado para seguir, como ovejitas, las consignas del icono que no deja de mandar aunque haya pasado el bastón de mando a su marioneta en una ridícula ceremonia a las puertas de la Librería Porrúa.

En línea semejante tenemos a Guadalupe Taide, presidenta del INE, quien prefiere dejar pasar el tiempo antes de reestructurar al propio instituto que camina cojo por falta de varios magistrados. Se trata, más bien, de dejarlo así para evitar que los nuevos postulantes lleguen con alma independiente y no hagan caso de las instrucciones del Palacio Nacional para el caso de que, como esperan millones, la oposición venza en las elecciones de junio venidero.

Y, para colmo, llegó a la presidencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, la inquieta Mónica Soto Fragoso, una abogada muy poco tolerante y con prepotencia tal que, unas horas antes de ser designada, eludía a los reporteros diciéndoles que no le interesaba el cargo mientras callaba con el brazo, alejándolo, a su predecesor, Reyes Rodríguez Mondragón quien, humillado, se limitaba a sonreír, entre sarcástico y resignado. Y con ello se cierra el círculo de los árbitros electorales por ahora afines a Morena y al mandante pelafustán quien, de nueva cuenta, actuó como lo que es: un pandillero de la política.

Y no se puede escapar el nombre de Rosario Piedra Ibarra -más lo primero que lo segundo si bien su madre, Doña Rosario Ibarra merece todo nuestro respeto-, quien desde su llegada a la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha convertido a la institución en una especie de tótem en el que solo ella se deja ver y del que han salido ya varios valiosos funcionarios cansados de seguir consignas. Una tremenda vergüenza.

Podemos pasar a las señoras gobernadoras de Morena; ni una se salva: Marina del Pilar Ávila, de Baja California, metida en las redes de las sospechas; la gran cabaretera de la 4T, Layda Sansores Sanromán -hija del cacique priista Carlos Sansores Pérez, “El Negro”-; Indira Vizcaíno, de Colima, proveedora de recursos económicos y humanos a la campaña de la marioneta; Delfina Gómez Álvarez, del Edomex, campeona de los “moches” y los fraudes a la cabeza del grupo Texcoco; la niña de Papi, Evelyn Salgado, de Guerrero, escondida bajo los pantalones de quienes la inventaron por el temor a ser exhibida, recientemente, tras la tragedia de Acapulco; Lorena Cuéllar Cisneros, de Tlaxcala, nieta de dos exgobernadores priistas y amlista hasta la hilaridad y tan creativa que quiere instalar un autotren, en un segundo piso, que recorra ochocientos metros, a imagen y semejanza del “patrón”; y Mara Lezama Espinoza, de Quintana Roo, la gran socia de Amílcar Olán Aparicio el gran amigo de Andy López Beltrán con quienes ha realizado negocios millonarios como la aparición de una empresa de mosaicos a la que se le acreditaron 300 millones de pesos por cuatro días de saqueo con medicinas. ¡Vaya conjunto de rosas!

Por supuesto falta la cereza del pastel de la inmundicia faldera: Claudia, la “Catrina”, Sheinbaum de Tarriba -casada con Jesús, administrador que fue del Cártel de Juárez y muy cercano al de Sinaloa-. La señora en cuestión prosigue en la campaña más oscura que recordamos repitiendo las frases de su ídolo, Andrés, y ahora viajando muy bien custodiada por su esposo por aquello de los nexos inconfesables. No va bien y su discurso suena tan hueco como la ausencia de ideas y firmeza… pero la quiere mucho, mucho, el señor de Palacio.

En un tenor parecido podemos situar a las aspirantes de MORENA a cinco gobiernos estatales y la Ciudad de México. Clara Brugada, en el corazón del país, tiene un proceso pendiente por el conflicto de un grupo de indígenas y la alcaldía de Iztapalapa que encabezó; Alma Alcaraz aceptó meterse a la guarida panista de Guanajuato sin tocar piso; Claudia Delgadillo, en Jalisco, desplazó al cacique Carlos Lomelí Bolaños, hasta el cuello con negocios sucios en Nayarit con bienes inmobiliarios y fraudes y, claro, Rocío Nahle García, ex secretaria de Energía nacida y formada en Zacatecas y ahora candidata ¡en Veracruz!, luego de ser el eje de la farsa en la refinería Dos Bocas situada en Tabasco. ¿La basura en su lugar? Otro rosario de flores marchitas.

Y, como habrán notado, no hemos hablado de lo personal. Beatriz Gutiérrez Müller, su esposa, la primera dama que no quiso serlo según dijo, pero acaparó cargos para obtener sueldos sin merecerlos -como en la BUAP-, y la muy afamada Geraldine Ponce a quien tuvieron que encontrarle un padre para su hijito para zanjar los rumores que tocaban a Palacio como lo hizo Xóchitl para exhibir a su perentorio y perverso huésped. Habrá que exorcizar el recinto antes de octubre de 2024. ¿Lo haría la Sheinbaum? Más bien sería la primera tarea de Xóchitl.

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