Desafío

*Un lustro de farsas

*La familia criminal

Rafael Loret de Mola/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Al cumplirse un lustro desde la asunción presidencial del último mandante, Andrés Manuel López Obrador -a menos de que los mexicanos seamos masoquistas y la mayoría vote por su marioneta-, los resultas son terribles y colocan a la República bajo el peso de una crisis mucho mayor a las de 1982, 1994 y 2000 -esta última por la ingente traición de Fox a sus postulados democráticos y su apuesta por una continuidad disfrazada sin alterar en lo más mínimo la estructura “férrea” del sistema político mexicano.

Diríamos que el fracaso está a la vista salvo por quienes, por desgracia millones de compatriotas, reciben bonos diversos creyendo, por ignorancia supina, que es su deber redituar al gobierno por lo recibido como si tales emolumentos salieran del bolsillo del icono de la falsa izquierda y no del erario al que contribuimos buena parte de los mexicanos.

Con ello se confirma una dolorosa tesis: a trueque del viejo y caduco presidencialismo -eso pensábamos-, apareció el mandante manipulador y su rebaño de cautivadores dispuestos a la más vil de las mentiras: hacer creer a las masas beneficiarias que ya no son tan pobres, “como antes”, sino que el sol de la redención ha salido aunque sin las siglas del PRD, el antiguo partido del tabasqueño presidencial, tratado ahora como trapeador para descabezar a sus dirigentes so pretexto de construir su andamiaje hacia la Primera Magistratura.

La Morena surgió de la soberbia y el radicalismo; también, sobre todo, de la ilimitada ambición de los cercanos al icono que fueron trastocando su lealtad inicial con la ambición más pueril, incluyendo a innumerables miembros de la familia de López Obrador, que ha convertido a la administración en curso en una parodia de gobierno con alianzas incalificables con el crimen organizado bajo la sospecha de los dueños del continente, esto es EUA, cuyas condiciones son mayores de cara a los comicios de 2024. Por lo general se nos pierde este factor al analizar fuerzas y propuestas de partidos y candidatos.

Una muestra: la reciente captura de Néstor Pérez Salas, mejor conocido como “El Nini” -será porque ni trabaja ni estudia-, presunto operador del grupo criminal “Los Chapitos” y guardia de seguridad de Archivaldo Guzmán, el mayor de los hijos de “El Chapo” y el de mayor cobertura al lado de Ismael “El Mayo” Zambada -quien fue, en realidad, quien entregó a Joaquín Guzmán Loera porque ya no cabía en el Cártel de Sinaloa-, fue concertada precisamente cinco días después de los jalones de orejas de San Francisco en donde Biden, de EUA, Xi Jinping, de China, y Trudeau, de Canadá, reclamaron a AMLO por su blando accionar respecto a la producción transportación del mortífero fentanilo.

Meses atrás, el propio Andrés ya había negado la producción de este cristal venenoso que ha matado a más de cien mil ciudadanos estadounidenses en un solo año y amenaza con extenderse tanto en Estados Unidos como en Europa. Incluso, la reciente captura de un barco en Hong Kong cargado con fentanilo de México tiró por la borda todas las especulaciones al respecto y puso en la picota al mandante mexicano.

Considerando que a AMLO solo le restan diez meses como titular del Ejecutivo federal, es evidente que a las potencias señaladas no les conviene, de modo alguno, la continuidad de un ejercicio deplorable y además sometido al escrutinio precisamente por sus evidentes nexos con el crimen organizado, en concreto con los sicarios más poderos y por ende con mayor grado de impunidad como el caso del renombrado “El Mayo” Zambada y los líderes de nuevos grupos adherentes que ya han conquistado territorialmente al ochenta por ciento de México. Una lamentable paradoja para quien clamó disculpas a España por los estragos de la llamada conquista cinco siglos atrás.

Las evidencias al respecto, decenas de veces expuestas, colocan al señor López a un paso del proceso legal para encarcelarlo al término de su deplorable y costoso casi sexenio -dos meses menos, por lo menos-.

      La Anécdota 

No podemos soslayar la ilegal participación de Samuel García quien, sin renunciar al gobierno de Nuevo León y dejando una crisis política institucional en su estado uno de los de mayor productividad del país peses a los golpes de los malos gobiernos, se lanzó a una campaña presidencial bajo las faldas de su hermosa mujer, la “influencer” Mariana Rodríguez, quien tiene muchos millones más de seguidores que su cónyuge.  

Es el caso que García es un personaje parecido a dos mandatarios que emergieron de la televisión cómica para alcanzar el cargo presidencial: Jimmy Morales, de Guatemala, y Zelensky, de Ucrania, quien también fue histrión de las pantallas chicas. En el caso de Samuelito lo suyo son las redes sociales, pero sin el menor contenido salvo sus cantos y bailes profanos y la permanente estrella de su mujer para que así la contienda no pierda el sentido del empoderamiento femenino.

Pero, además, García no pierde el estilo lópezobradorista y, a su llegada a Matamoros, Tamaulipas, gobernado desde hace décadas por el Cártel del Golfo y los Zetas, surgieron evidencias de su cercanía con otros García, nada menos, Samuel Orlando García Mascorro, operador financiero del Cártel del Golfo, y Gilberto García Mena, líder del mismo grupo criminal. La relación con Samuel fue casi familiar como lo demuestra la fotografía de este con sus parientes traficantes hace dos décadas, cuando el niñato pretensioso no tenía la ocurrencia de llegar al Palacio Nacional.

Todo ello exhibe la maniobra de López IV por llegar a los extremos para derribar a Xóchitl Gálvez porque sus encuestas manoseadas y su marioneta, la Catrina Claudia Sheinbaum, no le han podido asegurar su enfermiza obsesión de mantenerse en el poder o detrás del poder, como sea pero, eso sí, pretenciosamente intocable.

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