Desafío

*La peor marejada

*Con ojos vendados

Rafael Loret de Mola/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Si La tragedia de Acapulco y la renovada persecución a los periodistas, no son suficientes para tomarle el pulso al gobierno de la 4T en esta hora cuando estamos a menos de un mes de cumplir su quinto año de gobierno y a diez meses y días de su finiquito, estaríamos ante una grave crisis colectiva bajo el peso de los manipuladores de mentes o de la ignorancia que suma puntos a favor de AMLO cuando reciben los bonos que no salen de su bolsillo sino del erario público profundamente desorientado.

Reducen los fideicomisos del Poder Judicial y los asignan a la reconstrucción del bello puerto del Pacífico con el mar contaminado porque, sencillamente, nunca se ha colocado drenaje para evitar que las aguas negras broten en las playas, entre otras cosas que no surgieron del paso de Otis por el litoral más atractivo para los turistas junto con Cancún, Quintana Roo, en donde, por cierto, hay más cultura de la prevención y las alertas son dadas a tiempo desde que se avista la posibilidad de que un huracán entre cualquiera que sea su categoría.

Hasta hoy nadie ha podido responder cómo el meteoro pasó del nivel de tormenta tropical a ciclón de categoría cinco en cuestión de dos horas siquiera para resolver cuán fue el grado de negligencia oficial antes de la entrada devastadora de Otis. Tampoco cómo fue posible que se inaugurara una convención de mineros en las horas previas a la tragedia y a pesar de que los vientos ascendían con violencia.

Por supuesto, tampoco ha explicado AMLO la razón que le llevó a transportarse por carretera a sabiendas de que estaban intransitables las entradas al puerto acabando el periplo con la fotografía más ridícula del sexenio: el mandatario atrapado, entre el lodazal, en un vehículo militar ante la contemplación risueña del general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional, y de Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad Pública, que no subieron al jeep de referencia por cuestiones de peso, esto es para que se fueran ligeritos… al lodazal. Esto también merece una explicación.         

La grotesca parodia presidencial escaló el nivel más alto cuando el sábado 4 de noviembre, apenas diez días después del paso del ciclón, algunos hoteles comenzaron a servir cenas y, sobre todo, cervezas, en la playa como para suponer que se volvía a la normalidad. ¿Primero las cervezas que la ayuda humanitaria? ¿Las cenas destinadas al glamour ridículo en medio de una ciudad devastada? Pues así se ha pretendido para asegura que Acapulco está de pie y la vida sigue adelante… aunque el número de muertos sea impreciso, más de cincuenta sin duda, por el pésimo manejo de una información oficial que tiene a disimular la verdad y a ocultarla so pretexto de no alarmar a la población. Los desaparecidos dan cuenta de una tragedia humana mucho mayor a la expuesta por el mandante nacional.

Lo anterior debiera ser, al mismo tiempo, reflejo de la perversidad de los conocidos Goebbels al servicio del Reich de cuarta… transformación. Fue lamentable que, estando las cocinas móviles del ejército en la Costera no se les diera la orden para iniciar, de inmediato, el abasto a quienes se quedaron sin casa, agua y alimentos. Deudos, acaso, por el pecado de querer vivir frente al mar contaminado para el cual no hay ni siquiera un esbozo para un plan de reconstrucción.

Y peor: la infección aumentará a medida que miles de acapulqueños utilicen la bahía para “asearse” con todos los derivados del término incluso los escatológicos mientras la Guardia Nacional se suma a la rapiña que obliga a la autodefensa de cuantos conservaron sus hogares o parte de ellos y necesitan protegerse de los facinerosos cada vez más abundantes. La corrupción se cierra y atormenta a los buenos quienes únicamente desean sobrevivir aunque tengan que irse de sus heredades.

El abandono gubernamental es, sin duda alguna, el cuchillo que está por aniquilar la pretendida continuidad de MORENA en el poder; por mucha propaganda manipuladora que extiendan los politiqueros que están en Palacio Nacional dirigiendo, desde la comodidad de la sede del Ejecutivo, los falsos o mínimos operativos de rescate.

        La Anécdota

La escalada de la guerra de Israel contra el grupo terrorista Hamás y su fratricida hermano Hezbollah, decididos a ampliar el contorno belicista con amenazas y hostilidades sin fin, mantiene en alerta al mundo.

¿Y el gobierno de México? ¿Se cuenta con este para evitar que los daños lleguen a México tras el llamado del islamismo radical para perseguir y asesinar a los judíos en donde se encuentren? ¿Se tiene la intención de proteger a los amenazados o elaborar algún proyecto para defender a una comunidad numerosa en nuestro país y con enorme capital en conjunto?  

Quizá los operadores políticos de Palacio, con AMLO a la cabeza, esperarán a que este tifón de Medio Oriente llegue con sus oleadas mortíferas y nos encuentre a todos, como en Acapulco, sin avisos ni previsiones. La advertencia está hecha y está dirigida a todos los rincones de la tierra.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias políticas y sociales de los dos grandes frentes de guerra en el mundo, el ya mencionado de Israel y la obsesiva invasión rusa a UCRANIA? Nadie las ha medido y parece que, ante la tragedia interna, el soviet mexicano se aparta de lo demás pese a los riesgos inminentes.

México, aunque así lo pretendan los morenistas tuertos -los más-, no es una isla perdida entre dos océanos ni debe considerarse territorio de conquista a pesar de que los enfermos cárteles de la muerte han desplazado a los gobiernos estatales mientras el mandante pelafustán duerme sus siestas vespertinas, bueno, desde que termina el desayuno.

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