¡CRUELDAD SIN LÍMITE!

*La abultada nómina del Jardín Zoológico Payo Obispo –autorizada por la edil Yensunni Martínez y sus regidores “borrego”– frena su operatividad y, peor aún, merma la atención eficiente hacia los animales, a los que, lejos de procurar, dejan morir enfermos o de hambre

*Por cada 10 pesos que el zoológico obtuvo, 8.60 fueron para pagarle al personal (entre el que solo figuran dos veterinarios); 1.30 para adquirir comida para las especies y 0.1 para medicinas, materiales de limpieza, entre otros

*En menos de un año y medio, 18 especies –entre estas dos en peligro de extinción– fallecieron por problemas del sistema digestivo; en su mayoría provocado por parásitos, virus y bacterias presentes en sus alimentos o sus hábitats

Redacción/Sol Quintana Roo

Chetumal.- La abultada nómina del Jardín Zoológico Payo Obispo frena su operatividad y, peor aún, merma la atención eficiente hacia los animales, a los que, lejos de procurar, dejan morir enfermos o de hambre.

Y es que, de acuerdo con el Presupuesto Autorizado del Ejercicio Fiscal 2021, obtenido por Sol Quintana Roo vía transparencia, el pago por servicios personales absorbió el 86.3 por ciento de los recursos de ese año.

Así, de los nueve millones 872 mil 015.75 pesos que se erogaron durante 2021, ocho millones 528 mil 665.38 pesos fueron para cubrir los pagos, remuneraciones y seguridad social de los empleados del lugar.

Contrario a lo que pudiera pensarse con este gasto en personal, en el zoológico únicamente laboran dos veterinarios zootécnicos, quienes además fueron contratados como empleados de confianza.

Se trata de Carlos Azcarate Reyes, quien percibe ocho mil 830 pesos mensuales como jefe del Área de Medicina, y Mizael Lara Acevedo, cuyo salario alcanza los nueve mil 324.11 pesos al mes, como supervisor.

De esta manera, ambos profesionales de la salud suman un pago anual de 217 mil 849.32 pesos, que representan menos del tres por ciento de lo que se destinó al pago de servicios personales.

En tanto, para la compra de alimentos para los animales únicamente se gastó un millón 169 mil 622.65 pesos; es decir, tres mil 204 pesos diarios.

Así, por cada 10 pesos que el zoológico obtuvo, 8.60 fueron para pagarle al personal; 1.30 para adquirir comida para las especies y 0.1 para medicinas, materiales de limpieza, entre otros.

Este cuestionable reparto del presupuesto se vincula al fallecimiento de 38 animales ocurrido entre el 1 de enero de 2021 y el 8 de abril de 2022.

En desglose, durante el año pasado hubo 34 defunciones, de las que 17 se relacionan con problemas del sistema digestivo, en su mayoría provocados por parásitos, virus y bacterias presentes en sus alimentos o sus hábitats.

La causa de muerte más común, según los datos proporcionados por el propio zoológico, es la enteritis (inflamación del intestino delgado provocado por infecciones de origen bacteriano) sumada a otros padecimientos, como la anorexia o parásitos.

Son seis casos de enteritis los que se reportaron. El más grave, el de una guacamaya roja, al ser una especie en peligro de extinción desde 2008, según la NOM-059-SEMARNAT-2001.

Dos loros Amazona xantholora, una paloma de alas blancas y dos loros frente blanca se suman al listado.

En tanto, tres aves –dos loros frente blanca y una paloma de alas blancas– y un pecarí fallecieron a causa de gastroenteritis, que es una inflamación del estómago y del intestino delgado causada por virus o bacterias en los alimentos.

Cuatro borregos perecieron por la impactación del abomaso, que significa que les dieron alimentos de muy baja digestibilidad y bajo contenido proteico y energético; uno de ellos, además, enfermó de peritonitis, que es la inflamación de la membrana que recubre las paredes abdominales internas y los órganos dentro del abdomen, la cual generalmente ocurre a causa de una infección bacteriana o micótica, y otro más, por parásitos.

Tres más también sufrieron problemas digestivos: Un conejito de la granja pereció por estallamiento de estómago; una gallinola, por impactación de molleja y un loro frente blanca, por parasitosis.

Para 2022 la situación no pinta diferente, aun con un presupuesto de 10 millones 178 mil 364.44 pesos, autorizado por la presidenta municipal, Yensunni Martínez, y sus regidores, quienes la siguen como borregos, pues ni siquiera se molestaron en revisar la distribución de los recursos.

Así, hasta el pasado 8 de abril sumaban cuatro decesos, de los que uno se relaciona con problemas en el aparato digestivo.

Se trata de un loro cochá, que murió a causa de enteritis hemorrágica/parasitosis, a pesar de ser una especie que está incluida en el Apéndice II de CITES bajo el estatus de “En Protección Especial”.

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