*La Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) continúa siendo un autentico elefante blanco en Veracruz; pese a recibir un excedente de 16 millones de pesos del Gobierno Federal para búsqueda en campo, hay poco avance en la búsqueda de personas desaparecidas y en las exhumaciones pendientes en varias regiones de Veracruz.
*En la CEB de Veracruz despacha desde hace 15 meses Lutgarda Madrigal Váldez, quien quiso ser Ministra de la Suprema Corte de Justicia y se tuvo que conformar con la Comisión Estatal de Búsqueda, apadrinada por el Secretario de Gobierno, Ricardo Ahued.
*En el PRI y en el MC ya había perdido tres campañas de elección popular en el Distrito de Panuco. La elección judicial fue su cuarta derrota.
Por Noé Zavaleta/
Xalapa, Ver.-“No da la cara, ese es su gran problema”, es el reproche constante de Colectivos de Desaparecidos de Veracruz contra Lutgarda Madrigal Váldez, titular de la Comisión Estatal de Búsqueda de Veracruz y de pasado expriista y en Movimiento Ciudadano, pero hoy, integrada al régimen de Morena, apadrinada por el Secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuill.
“No le veo conocimiento… ni gestión. La ley contempla que deben de ser un perfil, pues, especializado… en ella, no se le ve”, ha reprochado, Fabiola Pensado, del Colectivo de Desaparecidos de Xalapa y quien desde marzo del 2014 busca a su hijo, Argenis Yosimar Pensado Barrera.
La Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) continúa siendo un autentico elefante blanco en Veracruz; pese a recibir para el ejercicio fiscal 2026 un excedente de 16 millones de pesos del Gobierno Federal, hay muy poco avance en la búsqueda de personas desaparecidas y en las exhumaciones pendientes en varias regiones de Veracruz cómo Ursulo Galván, Alvarado, Jaltipán y varios “puntos positivos” del sur de Veracruz.
Al igual que varios funcionarios de Morena, Madrigal Váldez llegó por efecto “rebote” a la Comisión Estatal de Búsqueda; ella realmente quería ser Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el año anterior pero no tuvo la votación requerida. La expriista, se tuvo que conformar con la Comisión Estatal de Búsqueda, apadrinada por el Secretario de Gobierno, el también expriista, Ricardo Ahued.
Dentro de la propia CEB, sus empleados se suelen mofar de que es la “nacida para perder”, pues con el PRI perdió dos candidaturas a diputada una local y una federal y en el MC también perdió una elección popular. La elección judicial que perdió el año pasado, fue su cuarta derrota.
Cuando Lutgarda Madrigal Valdez fue designada titular de la CEBV, en junio de 2025, colectivos como Solecito Veracruz y Buscando a Nuestros Desaparecidos rechazaron de forma tajante su nombramiento por no tener experiencia técnica y mucho menos forense.
Una de las líderes de Solecito Veracruz, Lucía Díaz Genao atribuyó su nombramiento a un autentico “dedazo”. Díaz reprochó que no veía por ningún lado sensibilidad, experiencia y trato con víctimas. La integrante de Solecito no se equivocó a 15 meses del nombramiento de Lutgarda Madrigal está ha resultado alérgica a reunirse con Colectivos de Desaparecidos y más alérgica aún a dar resultados ante la prensa.
En julio de 2026, abordada en las afueras de Palacio de Gobierno, la titular de la CEB se negó a atender una sola pregunta de la prensa, sobre la estrategia de la dependencia ante la crisis de desapariciones en Veracruz.
“Perdónenme, no puedo. Discúlpenme, no puedo… Ay, ya van a empezar”, se quejó, antes de emprender la huida de varios periodistas que la abordaban.
“No doy entrevistas”, dijo de forma molesta. Sin embargo, basta una simple búsqueda en Google, para encontrarla con peinado de salón posando para las cámaras de Milenio y otros medios nacionales cuando aspiro fallidamente a ser Ministra de la SCJN.
“No vemos búsquedas”
Belem González dirige un Colectivo de Desaparecidos desde 2015, a raíz de la desaparición de su hijo, Jacob Jiménez González, víctima de desaparición forzada a manos de policías estatales durante el sexenio de Javier Duarte de Ochoa.
En los últimos once años, sin pretenderlo, Belem González se ha vuelto una “rastreadora” de fosas y casas de seguridad con cuerpos enterrados en Coatzacoalcos, Minatitlán, Almagres, Acayucan y otros puntos de la región. Ella pide qué la Comisión Estatal de Búsqueda, la Fiscalía General de la República y el Gobierno de Veracruz les permitan entrar a varios puntos positivos de fosas clandestinas que han detectado en el sur de la entidad, el último de ellos en un centro de tortura y rancho en Jáltipan para “verificar” que se haga una búsqueda exhaustiva de más cuerpos que pudiera haber ahí.
“No nos toma de sorpresa ya los hallazgos. Son puntos estratégicos a los que no hemos podido llegar… Nos dicen (del gobierno) que ya no pasan desapariciones ni fosas… no pasarán en su casa de quien declara, no pasará en su familia de quienes gobiernan. Pero es algo que ocurre todos los días. Sigue habiendo desapariciones”.
Belem apunta que con su colectivo han insistido ante la CEB, ante la Fiscalía y ante el Gobierno en búsquedas en varios puntos de Acayucan, Sayula, Almagres, Jáltipan, tanto en posibles fosas como en las llamadas casas de seguridad.
“Lo hemos pedido con claridad y legalidad (que les den acceso al rancho de Jáltipan), pero hay mucho hermetismo. Sabemos que son 17 cuerpos, pero la autoridad ni nos niega ni nos confirma… ¿Cuándo nos irán a decir?”.
En Veracruz hay más de quince Colectivos de Desaparecidos exigiendo a la autoridad buscar a los suyos. Apenas el 30 de agosto pasado, en el Día Internacional de Víctimas de Desaparición Forzada, en Xalapa, en Veracruz y Boca del Río, en Poza Rica, en Córdoba, en Orizaba y en Coatzacoalcos, los colectivos salieron a las plazas públicas a fustigar los pocos resultados que la Procuraduría General de la República (PGR), la Fiscalía General del Estado (FGE), el gobierno de Rocío Nahle y la Comisión Estatal de Búsqueda han entregaron en matería de personas desaparecidas.
Estimaciones de los colectivos señalan que aunque el Registro Nacional para las Personas Desaparecidas y No Localizadas apuntan a menos de ocho mil desapariciones en Veracruz, la realidad es que esa cifra podría superar las once mil desapariciones en la entidad.
“Tan solo en Colinas de Santa Fé hallamos más de 300 cuerpos, y lo peor, es que todo indica que hay muchas más fosas por descubrir. Hoy es un día (Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada) que no debería de existir”, expresó Rosalía Castro, vocera del Solecito.
En Xalapa y en la zona conurbada, madres y hermanas de personas desaparecidas rompieron en llanto en diversas ocasiones mientras la marcha avanzaba.
¿A dónde van los desaparecidos?
Daniel Dorantes Cancela, porta un elegante traje y corbata azul, rigurosa camisa lisa blanca. Su fotografía dice que desapareció el 24 de julio del 2012, atrás de la foto hay una pequeña inscripción: “Daniel, hijo, me dijiste: espérame para cenar y ya no regresaste, atentamente, tu mami”.
Hugo Murrieta Sánchez, porta sudadera de rayas con capucha, sus ojos revelan que apenas pasa los 20 años, desapareció el 15 de abril del 2013 en Coatepec. En el reverso de la fotografía su mama escribió: “Hijo te seguiré buscando hasta que Dios me preste vida, te quiero mucho”.
Rafael Espinosa Gutiérrez es un señor, porta camisa de vestir morada y tiene el pelo peinado con abundante gel. Desapareció el 15 de agosto del 2013, sus hijos hicieron una pequeña inscripción atrás: Papi, nuestro pasatiempo favorito, como cada fin de semana, disfrutábamos el amanecer en la playa, tu pescando, y nosotros felices cuando atrapabas, corríamos por toda la playa recolectando conchitas, te extrañamos D&E”




