Cocaína rosa: adictivo y mortal

*Una droga hiperadictiva desde la primera vez que se consume 

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Primera de tres partes)

Ciudad de México. — La cocaína rosa, llamada también “Tusi”, “Nexus” o “Eros”, que realmente no es cocaína, sino una droga sintética, está considerada como una de las de más alta peligrosidad por su fórmula y composición, cuyos efectos y elevado nivel de adicción que causa la posicionan como una droga de diseño, “hiperactiva”, desde la primera vez que se consume.

Euforia, excitación, disminución de la sensación de cansancio y del sueño, menos apetito, potencia sexual, agilidad mental y aumento de la capacidad de atención, son algunos de los principales efectos psicoestimulantes que esperan encontrar los consumidores psicoestimulantes de la cocaína rosa

Y quizá al principio así lo experimentan, pero aparejado con esas sensaciones, cuando desaparece esa sensación de éxtasis, vendrán los sentimientos de ansiedad, ataques de pánico, agitación, hipertensión arterial, arritmia cardiaca, cefaleas, vómito, crisis convulsivas, posible infarto al miocardio y la muerte.

Respecto a los efectos adversos y peligros que representa el consumo de 2C-B o cocaína rosa, los expertos indican que suelen ser de tipo cardiovascular y neurológico, e incluso hay complicaciones que se presentan con menor frecuencia, pero que son extremadamente graves, como la hipertermia maligna o el fallo multiorgánico que desemboca inexorablemente en la muerte del consumidor.

La cocaína rosa no es nueva, fue creada por el químico Alexander Shulgin en 1974 y desde entonces, por su color y las formas en las que suele distribuirse (polvo, pastilla, ositos de golosina) es una de las drogas sintéticas más singulares.

El Tusi no es una sola sustancia: es un cóctel de drogas sintéticas en forma de polvo rosa. Una serie de decomisos a lo largo de todo Latinoamérica revela cómo se ha ido expandiendo a nuevos países y aumentando su participación en el boyante mercado de las drogas de diseño.

Le llaman cocaína rosa, pero lo único cierto de su nombre es el color, pues en realidad tiene un nombre mucho menos atractivo para los consumidores habituales de cocaína y otras sustancias psicoestimulantes: se trata de 4-bromo-2,5-dimetoxifeniletilamina.

Luis Felipe Callado, profesor de Farmacología de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), señala que es una sustancia potentemente psicoactiva y que además tiene un cierto componente psicodélico o semialucinógeno similar al que puede tener el LSD.

Respecto al color rosa, precisa que es una estrategia de marketing de esta sustancia que, al igual que la cocaína, se esnifa, pero lo mismo que sucede con las drogas que se venden en el mercado negro, quienes la adquieren nunca pueden saber con seguridad qué es lo que están consumiendo, ya que la adulteración y contaminación de estas sustancias son comunes.

Este hecho, unido a la imposibilidad de conocer las dosis exactas que se ingieren (la concentración o pureza es variable), a la vulnerabilidad de cada persona y a los riesgos intrínsecos de estos compuestos, hace que el peligro de su consumo se dispare, además de que por regla general está asociado con alcohol y otras sustancias que potencia sus efectos y sus riesgos.

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