CIRCO, MAROMA Y TEATRO EN FELIPE CARRILLO PUERTO

*Vaya espectáculo el que se ve en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde las autoridades, lejos de gobernar, se enfocan en pantomimas y simulaciones para ensalzar su imagen, y donde, desde luego, la protagonista es la alcaldesa Maricarmen Hernández

*Seis meses han pasado ya desde que la alcaldesa asistió a interponer las denuncias, que, lejos de mostrar avances, han quedado guardadas en el desván

*Pero en este lapso ella sí sufrió más de un revés, entre el encubrimiento a uno de sus funcionarios denunciado por acoso sexual y otro acusado de retener a dos comunicadores. Pero, sin duda, la cereza del pastel fue la denuncia en su contra por delitos electorales y coacción al voto, tras entrometerse en el proceso electoral

Redacción/Sol Quintana Roo

Vaya espectáculo el que se ve en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde las autoridades, lejos de gobernar, se enfocan en pantomimas y simulaciones para ensalzar su imagen.

Desde luego que la protagonista es la presidenta municipal, Maricarmen Candelaria Hernández Solís, quien aparentemente erró de vocación. Amante de los reflectores y las redes sociales, la Edil alcanzó su punto máximo de popularidad al aplicar la vieja fórmula de atacar a su antecesor.

Así, con bombo y platillo, cámaras y grabadoras de los reporteros y empujones de su personal de seguridad, Hernández Solís vivió su momento al acudir a la Fiscalía Anticorrupción de Quintana Roo a interponer ocho denuncias contra José Esquivel, exalcalde de Felipe Carrillo Puerto.

Peculado, cohecho, abuso de funciones, contratación indebida y desvío de recursos son algunos de los delitos por los que la munícipe acusó a su antecesor, en espera de ganarse la simpatía de sus gobernados.

Previamente, al tomar el mando del municipio, la inexperta política dejó en claro que este sería el camino para posicionarse entre los carrilloportenses, lejos de aspirar a un gobierno de valores que sentara los principios que le han faltado a todos los que han ocupado la silla grande en ese Ayuntamiento.

Seis meses han pasado ya desde que Hernández Solís asistió a interponer las denuncias, que, lejos de mostrar avances, han quedado guardadas en el desván.

“Chak Me’ex” sigue libre, caminando campante por las calles de Felipe Carrillo Puerto, confiado de que ninguna autoridad lo tocará ni con el pétalo de una rosa y hasta impulsando a su hija Michelle –sí, la misma que presumió sus vacaciones en Dubai cuando su padre era diputado– para ocupar una curul en el Congreso local.

Pero en este lapso Maricarmen Hernández sufrió más de un revés, pues entre tantos tropiezos que ha tenido en menos de un año de gobierno, resalta el encubrimiento a uno de sus funcionarios denunciados por acoso sexual en agravio de una de sus subordinadas.

La alcaldesa también demostró que dobla las manos ante la voluntad de sus funcionarios, pues consintió que el director del Rastro retuviera a dos comunicadores por más de una hora y la lluvia de acusaciones por hostigamiento laboral al interior de la Comuna.

Pero, sin duda, la cereza del pastel fue la denuncia en su contra por delitos electorales y coacción al voto, tras entrometerse en el proceso electoral, al convocar a los delegados a una “reunión de trabajo”, que resultó en un acto proselitista, violando toda ley y normativa que la regulan como funcionaria municipal.

Más allá de mostrar cualquier avance, el mandato de Maricarmen Hernández Solís se cristaliza como la farsa más grande que se haya visto en Quintana Roo.

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