CÍNICA Y APROVECHADA

*La alcaldesa de Cozumel, Juanita Alonso Marrufo, juega con las necesidades de los niños y jóvenes en situación de riesgo de la isla, pues, desde el mes de agosto del año pasado, puso la primera piedra para la construcción de su albergue; una obra sin avance

*Fiel a su manera de gobernar y adjudicar contratos, pagó más de 7 millones de pesos a uno de sus proveedores de siempre; sin embargo, esto se sabe gracias a la ficha técnica y no por el contrato, pues no se sabe de su existencia

*Cínicamente, va por 3 años más al frente de la Isla de las Golondrinas, esto a pesar de su “intransparente” historial, el cual ha resaltado más por sus claros favoritismos a empresas afines y vida de lujo a costa del erario

Redacción/Sol Quintana Roo

Cozumel. – De nueva cuenta, y como viene siendo una constante en su actual gestión, la alcaldesa de Cozumel, Juanita Obdulia Alonso Marrufo, sigue escondiendo los contratos correspondientes a obras públicas, las cuales también detallan todos los pormenores de estas.

Sin embargo, en esta ocasión no solamente escondió el contrato, sino que hizo un acto propagandístico con la finalidad de ganar más credibilidad en su incansable búsqueda de la reelección.

Como se recordará, el pasado mes de agosto del 2023 se colocó la primera piedra para la construcción de un albergue en la colonia Félix González Canto; sin embargo, esto solo fue para hacer un acto de publicidad en su favor, pues hoy en día, dicha construcción no ha pasado de la primera piedra.

Asimismo, a la fecha, la foto de esta primera piedra sigue en la página del ayuntamiento, mostrando que aún no hay avance.

Este contrato se le entregó al proveedor Pedro Isaías Pech Aranda, en el cual se le pagó la nada despreciable cantidad de 7 millones 481 mil 756.5 pesos, esto para la construcción que deberá contar con área de estacionamiento, caseta de vigilancia, área de oficinas, consultorios, trabajo social y núcleo de baños, área de comedor, sala, cocina y área de lavado. De igual manera debe contar con 4 dormitorios, uno de los cuales sería para área de cunas, así como su núcleo de regaderas, baños y un área de juegos.

Estos detalles se saben gracias a que en la página de transparencia del ayuntamiento se encuentra el análisis cualitativo de la propuesta técnica, en la cual se puede ver el número de contrato que es el MCO-DOP-FAISMUN-LPE/06-006-2023, así como de la autorización de la materia de impacto ambiental y la ficha técnica.

Cabe mencionar que, a pesar de estar estos documentos presentes en la plataforma, falta el principal: el contrato.

Resulta increíble cómo a pesar de ya haber pasado poco más de 5 meses desde la colocación de la primera piedra, no haya rastro del contrato ni de la obra, acciones que tienen una alta posibilidad de repetirse, pues, cínicamente, levantó la mano para prolongar su gestión por un trienio más.

Con el “gandallismo” a tope

Parece ser que la alcaldesa sólo se pone en su papel de la encargada del ayuntamiento cuando de invertir dinero ajeno se trata, pues pagó más de 3 millones de pesos a la persona física Pedro Isaías Pech Aranda, quien no tiene registro en el padrón de proveedores, ni el registro público de comercio y, mucho menos, se conoce de quién se trata.

Y es que de acuerdo con el contrato MCO-DOP-FORTAMUNDF-LP/05-005-2023, Alonso Marrufo pagó $3,511,009.10 (tres millones quinientos once mil nueve pesos con 10/100 M.N.) por la obra denominada “Rehabilitación de los talleres de la dirección de servicios públicos del municipio de Cozumel”; este contrato fue celebrado el pasado 15 de mayo e inició el 17 del mismo mes, y hasta ahora sigue vigente, debido a que su fecha de vencimiento es el próximo 15 de septiembre del presente año.

Resulta interesante el actuar de la alcaldesa con respecto al manejo de los recursos y sus proveedores, pues, a pesar de que no hay datos de este proveedor, este ha amasado su fortuna a costa de millonarios contratos otorgados, no sólo por el actual gobierno de Cozumel, sino también por gobiernos municipales en el estado y dependencias estatales.

Además, cabe mencionar que este proveedor es otro voraz acaparador de contratos, pues, a pesar de que participa en licitaciones públicas, este ha tenido “la buena fortuna” de tener pase directo para recibir las obras públicas.

Tan sólo en Cozumel, este proveedor tiene historial de ser de los tres preferidos de Alonso Marrufo, pues la edil le ha entregado contratos que van desde las rehabilitaciones de escuelas hasta la reparación de guarniciones y banquetas, destacando que, en la mayoría de las obras que se han entregado, se muestra un claro trabajo de mala calidad.

Sin embargo, en esta ocasión, la alcaldesa no conforme con hacerles la misma jugarreta se burló de manera cínica de los cozumeleños, pues no contenta con gastarse el dinero que les corresponde como habitantes de la isla de Cozumel, la edil tuvo la desfachatez de publicarlo en las redes oficiales del municipio.

Cozumel sigue flotando en un mar de deudas, y dado el celoso ahorro que hace la munícipe con el presupuesto fiscal de egresos, tal parece que, en el caso de no lograr la reelección, buscará irse con una buena tajada.

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