CHIVOS EXPIATORIOS

*La alcaldesa Maricarmen Hernández Solís encubre los desvíos del Ayuntamiento con la entrega de obras a personas físicas que previo a su administración solo figuraban como beneficiarios de programas sociales para la población de escasos recursos

*En mayo pasado, entregó dos contratos que ascienden a 8.3 millones de pesos a Ana Rosa Flores Estrada, aun cuando ni siquiera se encontraba inscrita en el padrón de proveedores del Ayuntamiento en ese momento

*Posterior a las contrataciones, la presidenta municipal pudo hacerse de una camioneta Cadillac Escalade, valuada en 2.4 millones de pesos, y aplicó remodelaciones a su vivienda por un monto de 2.5 millones de pesos, las cuales presume en sus redes sociales, a pesar de gobernar uno de los municipios más pobres de Quintana Roo

Redacción/Sol Quintana Roo

Felipe Carrillo Puerto.- La alcaldesa Maricarmen Hernández Solís encubre los desvíos del Ayuntamiento con la entrega de obras a personas físicas que previo a su administración solo figuraban como beneficiarios de programas sociales para la población de escasos recursos.

Es el caso de Ana Rosa Flores Estrada, quien previamente fue beneficiaria del programa nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, el cual consiste en un apoyo menor a los mil pesos, que se entrega a familias con hijos inscritos en planteles de educación básica del sector público.

De acuerdo con el padrón de la Coordinación Nacional de Becas, Flores Estrada recibe apoyos desde 2019.

Pero para mayo de 2022, aun sin estar inscrita en el Padrón de Proveedores, la mujer recibió un millonario contrato para la construcción de calles de terracería a nivel subrasante con carpeta asfáltica en caliente de tres centímetros de espesor compacto.

La obra, establecida en el documento OP-FCP-FISMDF22-LP-2022, se solicitó para las colonias Javier Rojo Gómez, Emiliano Zapata y Rafael E. Melgar, por un monto de cuatro millones 783 mil 917.99 pesos, con un plazo máximo hasta el 31 de agosto próximo.

Coincidentemente, para ese mismo mes, Flores Estrada recibió un segundo contrato para la rehabilitación de calles de terracería a nivel subrasante con carpeta asfáltica en caliente de tres centímetros de espesor compacto, también para la colonia Rafael E. Melgar.

Por esta segunda obra recibió tres millones 660 mil 105.95 pesos, para concluir en un plazo de 90 días que concluyen el próximo 22 de agosto.

De tal manera que en apenas un mes, la contratista se hizo de 8.3 millones de pesos por obras en solo tres colonias.

Y no fue sino hasta el 8 de julio pasado que Ana Rosa Flores Estrada, de origen yucateco, quedó inscrita en el Padrón de Proveedores del municipio de Felipe Carrillo Puerto, presuntamente tras haber acreditado tener la solvencia económica y la fuerza laboral para cumplir con las encomiendas de la administración actual.

Posterior a esta y otras contrataciones, la alcaldesa Maricarmen Hernández se hizo de una camioneta Cadillac Escalade, valuada en 2.4 millones de pesos, y aplicó remodelaciones a su vivienda por un monto de 2.5 millones de pesos, las cuales presume en sus redes sociales, a pesar de gobernar uno de los municipios más pobres de Quintana Roo.

Tal como hizo el pasado 18 de julio, a través de sus historias de Facebook, donde la Edil deja ver un video en el que se ve a tres perros ingresar corriendo al jardín, el cual cuenta con un lujoso comedor al centro, pastos bien recortados e iluminación en las orillas.
La historia, de apenas unos segundos, se acompaña de la leyenda “La pura vida”, y es seguida de un video de las calles del municipio, que contrastan con la lujosa vivienda de la presidenta municipal.

Desde hace unos meses, la munícipe perdió el piso. Intolerante, mantiene lejos a cualquier ciudadano o reportero mediante un séquito de escoltas que amedrentan a todo aquel que busque aproximarse a ella, aunque sea de manera pacífica.

Así ocurrió a inicios de este mes, cuando, en el marco de la reunión entre la Edil y agentes de la Policía Municipal, los escoltas de Hernández Solís bloquearon a los reporteros de la fuente, a pesar de que los agentes pedían que se permitiera el ingreso de la prensa.

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