Chapitos: Las redes intocadas

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Segunda de cinco partes)

Sinaloa. – En México su red está intocada. También su estructura financiera. Y ya ni se diga su base de sicariato, la cual opera en todo el país. Se trata de gatilleros a sueldo dispuestos a todo: matan, desaparecen, secuestran…

Tras la captura de Ovidio Guzmán –hijo de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” –y su probable extradición a Estados Unidos, el cártel de Sinaloa no parece haber sufrido ninguna merma: mantiene un férreo control en veinticinco estados, sigue exportando drogas a Estados Unidos, principalmente fentanilo, y, por si fuera poco, conserva la hegemonía de ser la organización criminal más poderosa del mundo.

Y no sólo eso: Ahora sus miembros principales, entre ellos los hermanos de Ovidio Guzmán –Iván Archivaldo y Alfredo –, así como Aureliano Guzmán (tío de los primeros) e Ismael “El Mayo” Zambada se proponen seguir conquistando territorios en todo el país para fortalecer sus redes y también sus complicidades con personajes del poder político, base de su expansión, como acreditan los informes de la DEA referidos.

El cártel de Sinaloa cobró notoriedad en el año 2001, luego de que su jefe máximo de entonces –Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” –se fugara del penal de Puente Grande, en Jalisco; en esa etapa inició la expansión del grupo criminal entonces conformado por Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”; “El Mayo” Zambada”, Ignacio “Nacho” Coronel, entre otros, que construyeron la más poderosa mafia de narcotráfico de los últimos veinte tres años.

Actualmente, el cártel se mantiene intocado en su estructura operativa y financiera, pues hasta ahora el gobierno de la Cuarta Transformación no ha podido desmantelar el patrimonio criminal de esa agrupación del crimen organizado, por lo que se mantiene boyante y bien cimentada su base económica.

Como organización criminal, Sinaloa es el más poderoso de América Latina. Sólo rivaliza con el cártel de Jalisco Nueva Generación, otrora su brazo armado; ambos grupos mantienen el monopolio de las drogas sintéticas en el país y se disputan el mercado del fentanilo, una de las drogas más letales y adictivas que tan sólo en el año 2021 dejó cien mil muertos en Estados Unidos por sobredosis.

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