CAPTURAN EN TEXAS AL YERNO DE OSIEL CÁRDENAS GUILLÉN

*Favián Martínez alias “El Cuate” es esposo de Marlene Cárdenas, hija del exlíder del Cártel del Golfo, detenido actualmente en una prisión federal de Texas

*En este mismo operativo fue detenido el exdiputado del PRI en Tamaulipas, José de Jesús Tapia Fernández, y 13 personas más

Corresponsalías Internacionales/Grupo Sol Corporativo

Houston, Estados Unidos.- Agentes del FBI y del Departamento de Migración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) realizaron un operativo en varios domicilios de los condados de Hidalgo y Cameron, donde 15 personas fueron detenidas, entre ellas, Carlos Favián Martínez alias «El Cuate», yerno del exjefe del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén.

Con base a la acusación sellada el pasado 9 de noviembre, se autorizó una orden de aprehensión en su contra por un Juez de la Corte de Distrito Sur en Houston.

“El Cuate” es esposo de Marlene Cárdenas, hija del exlíder del Cártel del Golfo, quien actualmente se encuentra detenido en una prisión federal de Texas.

En este mismo operativo fue detenido Marco Antonio Medina, mismo a quien identifican como la mano derecha de Martínez.

Además, entre los detenidos se encuentra el exdiputado del PRI en Tamaulipas, José de Jesús Tapia Fernández, así como a Pedro Calvillo Hernández, Mireya Miranda y Sandra Guerra Medina, además de otros ocho detenidos.

El próximo 28 de noviembre se tiene programada una audiencia en la corte federal de Houston, donde serán presentados nuevamente los detenidos ante un Juez.

LOS ORÍGENES

El Cártel del Golfo inició con el contrabando de licores a Estados Unidos en los años 30, pero su auge llegaría en los 70, bajo el liderazgo de Juan García Abrego, quien tuvo “la visión” de incorporar el trasiego de cocaína y marihuana.

Tras su captura, en 1996, Osiel Cárdenas Guillén tomó el mando de la organización, que para entonces manejaba hasta un tercio de los envíos de cocaína a Estados Unidos, de la mano del Cártel de Cali.

Para defenderse, Cárdenas Guillén contrató a al menos una treintena de militares desertores de las Fuerzas Especiales, a quienes les ofreció hasta el triple de su salario. Este grupo de élite se convertiría en Los Zetas.

En 2003, el tamaulipeco fue detenido por elementos del Ejército Mexicano y la otrora Procuraduría General de la República.

El día que lo iban a detener, en Matamoros, Tamaulipas, Osiel Cárdenas realizó una fiesta. Celebró los 15 años de su hija. Él estuvo presente. Compró cervezas, hubo música y carne asada.

En la Procuraduría General de la República, un hombre avezado en las investigaciones criminales –José Luis Santiago Vasconcelos, entonces subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada –ya conocía los pormenores de la fiesta.

Desde hacía varios meses, habían intervenido el teléfono de la hija de Cárdenas Guillén y, a través de sus conversaciones con su padre, Vasconcelos pudo conocer detalles sobre el festejo de los 15 años.

Los teléfonos de Osiel Cárdenas no los podían intervenir tan fácilmente. El capo –quien comenzó como “madrina” en la Policía Judicial Federal –utilizaba un número diferente cada día. Según las declaraciones de “Juanito”, su asistente, Osiel tenía 31 teléfonos celulares y usaba uno diferente cada día para evitar ser intervenido por las autoridades o por algunos rivales en el negocio del narcotráfico.

Las PGR, sin embargo, pudo intervenir el teléfono de la hija de Osiel y, de esa forma, se enteraban de los planes familiares, como el festejo de los quince años, para lo cual se organizó un operativo para efectuar la captura del capo.

La instrucción que se les giró tanto a los agentes federales como a los militares fue que permitieran la organización de la fiesta, que no perturbaran al jefe del cártel del Golfo. Para localizar la casa donde estaría Osiel se debía poner mucha atención a un detalle: donde oliera a carne asada, ahí sería la fiesta y ahí justamente estaría Cárdenas Guillén.

Un nutrido grupo de agentes federales, apoyados por un cuerpo de élite del Ejército Mexicano, acordonaron la zona donde estaba Osiel desde la noche anterior. La fiesta, en efecto, se realizó. Y al día siguiente, muy temprano, cuando Cárdenas Guillén dormía, el equipo ingresó al domicilio para detenerlo.

Osiel Cárdenas –quien siempre dormía vestido, por si acaso había que salir corriendo –se levantó de la cama y corrió hacia el patio para brincarse la barda y evadir la acción de la justicia. Pero del otro lado ya lo esperaba otro grupo de policías y militares, quienes lo aprehendieron.

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