Call Centers: un fenómeno en prisiones estatales

La mayoría de los centros donde se detectó entonces la práctica de extorsiones y secuestros virtuales, se ubicaban en la CDMX, Baja California, Chihuahua, Jalisco y Estado de México

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Tercera de siete partes)

Ciudad de México.— Por fallas técnicas, según argumentaron entonces las autoridades, los inhibidores no lograron frenar las llamadas hechas por los reclusos; sin embargo, y a pesar del fracaso anterior del bloqueo de señales en las prisiones de la CDMX, en 2010, la Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario acordó ampliar esa estrategia en todo el país, con la instalación de 78 bloqueadores en los entonces 429 penales de la República Mexicana.

La mayoría de los centros donde se detectó entonces la práctica de extorsiones y secuestros virtuales, se ubicaban en la CDMX, Baja California, Chihuahua, Jalisco y Estado de México.

En 2014, el Gobierno federal, en coordinación con los estados, dispuso el bloqueo de la señal en otros 56 centros penitenciarios locales, considerados como prioritarios, cuyo objetivo era romper el vínculo de los internos con organizaciones criminales y eliminar la operación delictiva desde el interior de los penales.

Al respecto, Mussi, aseguró que para garantizar el bloqueo se deben instalar equipos de calidad como los que tienen los penales federales, que son de primer mundo, inhibidores de alta calidad, además de equipos escáneres que puedan rastrear celulares cercanos, muestra el número del que llaman y el lugar donde está.

Pretextos hay muchos, advirtió el especialista, y algunos son relativamente válidos, por ejemplo, los reclusorios norte y oriente (de la CDMX), están pegados a los juzgados, a colonias y casas, pero qué pasa cuando se deja un hueco donde no se inhibe, pues se usa. Sí, hay inhibidores confiables, que son caros, pues sí, la seguridad es muy cara, pero es lo que da la paz social al país”, dijo.

El también ex titular del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social afirmó que la extorsión desde las cárceles es un fenómeno totalmente extendido y particularmente en las principales prisiones estatales, las que están en las capitales de los estados, “todas tienen ese problema y ¿quién controla adentro la droga, la venta de alcohol, la extorsión y todo? Pues los autogobiernos”, sostuvo.

Por otra parte, Francisco Rivas, titular del Observatorio Nacional Ciudadano, dijo que los reos no tienen derecho alguno de seguir con sus negocios y menos operando como delincuentes dentro de prisión, hablando por teléfono, no tienen derecho a seguir delinquiendo, y la extorsión exhibe todas las fallas del sistema penitenciario.

Porque se supone que el privarles legalmente de su libertad por la comisión de un delito y la imposición de una pena, es para que no sigan dañando a la sociedad y si aquí encerrados siguen delinquiendo, ¿entonces para qué los penales?, y mejor no hablemos del personal carcelario, que es otro tema escabroso”.

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