Call Centers: corrupción e impunidad

En algunos penales estatales cada semana se realizan más de 43 mil llamadas usando solamente 90 equipos y en federales 19 mil con igual número de equipos, detalla el comité

José Sánchez López/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Cuarta de siete partes)

Ciudad de México. — Asimismo, el Comité Especializado de Estudios de Investigación en Telecomunicaciones, al realizar un trabajo en siete penales, con población de 20 mil reos, ubicadas en distintas regiones del país, con características diversas, expuso que cada semana, en un solo de ellos, se realizan hasta 219 mil 700 llamadas, es decir la delincuencia organizada hace hasta 3.7 millones de llamadas extorsivas, unas se concretan, otras no.

Ello evidencia la inutilidad de los equipos bloqueadores de señal instalados.

En algunos penales estatales cada semana se realizan más de 43 mil llamadas usando solamente 90 equipos y en federales 19 mil con igual número de equipos, detalla el comité

Se confirma con ello que hay una cantidad apreciable de equipos sospechosos en el conjunto de penales de la muestra; incluso donde hay pocos equipos, puede ocurrir una cantidad de llamadas con propósitos delictivos a lo largo del día, afectando a los usuarios y la calidad del servicio por las interferencias que generan los bloqueadores instalados que de todos modos no inhiben las llamadas

 Expertos señalan que la extorsión desde las cárceles está vinculada a la corrupción e impunidad a nivel nacional, lo que hace muy fácil la comisión del delito.

Están coludidos lo mismo custodio del más bajo nivel que hasta directivos, y es el mismo personal carcelario el que abastece a los presos de celulares para extorsionar, los que les renta o vende, pero, aunque sean vendidos, se tienen que pagar cuotas de “ruta” y “rondín”.

La ruta significa el pago de lo que equivaldría a “derecho de piso”, al que controla tal o cual zona o dormitorio, mientras que el rondín es lo que se tiene que pagar a los celadores de a pie, los que andan haciendo su recorrido por toda la cárcel.

 Los reclusos que se dedican a esa actividad se apostan en los pasillos, a la vista de todos. Hacen sus llamadas sin que nadie los moleste. Hay algunos que hasta tienen su mesa de trabajo, a manera de escritorios ambulantes.

Se “tienden” desde temprano y comienzan su labor extorsionadora. Se estima conservadoramente que su día, no lo dejan por menos de mil pesos, pero cuando logran sorprender a su víctima llegan a llevarse hasta cientos de miles de pesos o millones, según la víctima seleccionada.

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