¡BUSCA SU SUPERVIVENCIA!

*El presidente municipal de José María Morelos, Erik Noé Borges Yam, se reunió con aquellos que tanto criticó para buscar su permanencia en el puesto, aunque ello signifique “comer barro”

*Ha asegurado en ocasiones anteriores que él no es igual a los demás, acusando a las gestiones pasadas de desfalcos y malos manejos en la hacienda pública

Redacción/Sol Quintana Roo

José María Morelos.- El pasado 24 de noviembre tuvo lugar la conmemoración de los 121 años de la Creación de Quintana Roo como Territorio Federal en 1902, lo que fue motivo para realizar celebraciones en toda la entidad, aunque para otros fue una forma de promocionarse y “presumir” por lo que se le paga, que es trabajar.

Así sucedió con el presidente municipal de José María Morelos, Erik Noé Borges Yam, quien encabezó dicha ceremonia en la explanada del Palacio Municipal, donde estuvieron sus antecesores, sí, aquellos a los que tanto criticó.

Tomás Flota Medina, Cristino Flota Medina, Sergio de la Cruz Osorno, Juan Manuel Parra López y Otto Ventura Osorio, fueron algunos de los exalcaldes que estuvieron en dicho evento, a quienes agradeció su labor y esfuerzo, lo que significa que ya teje las alianzas para buscar su permanencia en el puesto, aunque ello signifique “comer barro”.

Esta jugarreta política fue disfrazada como una alianza por “La unidad, la fortaleza y el trabajo muto”, según en pro de los morelenses, sin que sus acciones demuestren lo que tanto menciona, pues no hay avances en obras públicas.

El colmo fue afirmar lo siguiente: “Gobernar no es tan fácil porque entregas tus 24 horas y tus 7 días de la semana, los 365 días del año, pero te llevas una gran satisfacción y el saber que serviste a la gente y lograste que este municipio brillara».

Cabe recordar que mensualmente recibe la cantidad de $69,731.18 (Sesenta y nueve mil setecientos treinta y un mil pesos 18/100 M.N.), de acuerdo al tabulador de salarios, por un trabajo que ni siquiera realiza como se debe, por lo que “se dio un balazo en el pie”.

Una fiesta para la gente se convirtió en un evento de autopromoción adelantada y un acto desesperado por ser tomado en cuenta, como si se tratara de un culto a la persona y a la arrogancia.

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