Braceros: el gran robo transexenal

Ningún presidente de México mostró interés alguno en pagar la deuda histórica con los ex braceros. Por si fuera poco, el ex mandatario Enrique Peña Nieto decidió ampararse ante una resolución favorable a los braceros

Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

Ciudad de México.- El Programa Braceros México-Estados Unidos nació en 1943 con la finalidad de atender un problema emergente de falta de mano de obra en la Unión Americana debido a la Segunda Guerra Mundial.

Dicho acuerdo permitió a los mexicanos trabajar en la agricultura y tendido de vías férreas, por lo que 4.5 millones de mexicanos fueron contratados en los estados de Texas y California.

Como parte de su contrato de trabajo, los braceros aportaron un 10 por ciento de su sueldo para un fondo controlado por el gobierno mexicano.

La mecánica consistió en que los patrones norteamericanos les descontaron de su salario el porcentaje señalado, dinero que fue depositado en el banco Wells Fargo, quien a su vez lo entregó a instituciones bancarias mexicanas, en particular al Banco de México, para que de esta forma fuera otorgado a los trabajadores braceros.

El Banco de México lo dividió en dos, uno destinado a los trabajadores agrícolas y otro destinado a los trabajadores ferroviarios (Banco de Crédito Agrícola para los primeros y Banco del Ahorro Nacional para los segundos).

Pero ¡Oh sorpresa¡ la gran mayoría de los ex braceros jamás recibieron un centavo, ni tienen conocimiento sobre el paradero del dinero. En pocas palabras, se lo robaron los funcionarios mexicanos, pues hay constancias de que el Wells Fargo entregó fuertes sumas de dólares a bancos del país y al Banco de México.

A la fecha, después de 75 años, la mayoría de aquellos trabajadores braceros ya fallecieron, aunque hay que precisar que algunos de los que se incorporaron al programa tenían escasamente 17 años; sin embargo, por ley, esposas e hijos de quienes han fallecido continúan en la lucha por conseguir que el Gobierno de México les pague lo que por derecho les perteneció a sus padres: El fruto de sus ahorros de años de trabajo en el vecino país del norte.

El mencionado programa de trabajadores braceros concluyó en 1964.

Desde aquellos años en que se firmó el Programa Bracero, han transcurrido once gobiernos priistas: Manuel Ávila Camacho (1940-1946), Miguel Alemán Valdés (1946-1952), Adolfo Ruíz Cortines (1952-1958), Adolfo López Mateos (1958-1964), Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), José López Portillo (1976-1982), Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), Enrique Peña Nieto (2012-2018), dos del PAN Vicente Fox Quesada (2000-2006) y Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y el actual de Morena Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).

Ninguno de los presidentes mostró interés alguno en pagar la deuda histórica con los ex braceros y, por si fuera poco, el mandatario Enrique Peña Nieto decidió ampararse ante una resolución favorable a los braceros emitida por la jueza Paula María García Villegas.

Durante años, el Gobierno de México negó la existencia de documentos oficiales que acreditaran la recepción del dinero enviado por los patrones de Estados Unidos y que representaban el 10 por ciento de descuento acordado.

Sin embargo, hurgando, rascando en archivos olvidados, ex braceros encontraron pruebas de que el Gobierno de México sí recibió sus ahorros devengados en el vecino país del norte.

En 2005, a iniciativa del entonces presidente panista Vicente Fox Quesada, el Congreso de la Unión creó un fideicomiso con 298.5 millones de pesos para darles una «ayuda social» a los ex braceros en lugar de sus ahorros fruto de años de trabajo.

Algunas organizaciones de braceros rechazaron el fideicomiso y demandaron el pago completo de la deuda histórica, demanda que a la fecha ni siquiera se le ha mostrado interés por atender, pues todo apunta a un fraude multimillonario transexenal en el que funcionarios de todos los niveles se cubren para eludir el pago.

El fideicomiso creado por Vicente Fox fue tomado como una burla, pues en el mismo se habla de una “ayuda social”, pero jamás se estipula el pago total de alrededor de un millón de pesos, que es el monto que a cada ex bracero le corresponde.

A algunos se les dieron 38 mil pesos y se les pidió que firmaran un documento en el que renunciaban al monto total.

Los expedientes encontrados por integrantes de la Asamblea Nacional de ex Braceros (ANB) demostraron que el gobierno mexicano sí recibió millones de dólares del fondo de ahorro (10 por ciento de sus ingresos obtenidos en Estados Unidos entre 1942 y 1966) y que décadas después les siguen adeudando.

Hay oficios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de 1945 que dan cuenta de depósitos por 30 millones de dólares de los braceros. Hay otros de diversos bancos que en 1952 también recibieron remesas.

El «hallazgo» de los braceros dio un giro de 360 grados al asunto de los ahorros, pues todo apunta a que funcionarios del Gobierno mexicano se los robaron.

A lo largo de más de dos décadas que fue el tiempo que duró el Programa Bracero, Estados Unidos otorgó unos cinco millones de contratos a mexicanos para trabajar en su territorio y descontó ahorros que les devolverían al regresar a sus lugares de origen.

El monto de la deuda, según algunos investigadores, rondaría entre 750 millones y mil millones de dólares, contando la deuda más los intereses generados.

En los documentos hallados en el Archivo General de la Nación hay un oficio de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de fecha 1945, dirigido a la Presidencia de la República.

Con el título «Devolución del 10 por ciento de ahorros de braceros», la dependencia informa «de las diversas reclamaciones que se reciben en la bolsa de trabajo hechas por los braceros, la mayor parte corresponden a quejas por el procedimiento lento que se sigue en las instituciones bancarias para hacerles efectivo su fondo de ahorro», y aclara que su petición para que se hagan dichos pagos ni siquiera es respondida por muchos bancos.

La STPS muestra datos del Banco del Ahorro Nacional sobre el dinero que recibió de los braceros entre 1943 y 1945.

Esos primeros años del Programa Bracero, el Gobierno mexicano recibió 16 millones 601 mil dólares (unos 80 millones de pesos de aquel entonces).

También da cuenta del dinero que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos remitió al Banco Nacional de Crédito Rural, 14 millones 788 mil 733 dólares (casi 70 millones de pesos). Y aclara que esa institución estadounidense informa que en un plazo de 30 días después de la repatriación de los trabajadores, el monto de su 10 por ciento de ahorros ha sido ya remitido a México.

Los ex braceros también encontraron oficios del Banco Nacional de Crédito Agrícola dirigidos al Oficial Mayor de la Secretaría de la Presidencia de la República, Roberto Amorós, en marzo y abril de 1945.

En ellos se habla del «reclamo de braceros al presidente Manuel Ávila Camacho» por el pago de las cantidades que la War Food Administration acreditó por concepto del 10 por ciento de descuentos sobre salarios devengados en Estados Unidos.

Uno de los documentos más reveladores es un balance de la sucursal Alameda del Banco Nacional de México, fechado el 20 de diciembre de 1952, de la cuenta «Caja de Trabajadores Mexicanos Migratorios», que rinde al director de Asuntos de Trabajadores Mexicanos Migratorios». Esa sucursal tuvo depósitos por 112 mil 311.42 dólares del citado fondo de ahorro.

Hay otro documento del Banco de Comercio S.A. de C.V., fechado el 9 de diciembre de 1952, que menciona la cuenta número 66 701 de la Secretaría de Relaciones Exteriores «referida al fondo de ahorro de los braceros».

En el balance de dicha cuenta, el banco señala que ese año fueron depositados 510 mil 802.13 pesos (caja 1010 expediente 565.1/16 del grupo documental Presidente, Adolfo Ruiz Cortines del AGN).

Esos oficios son importantes porque la Secretaría de Gobernación alega que no hay pruebas de depósitos después de 1946.

Con todos estos documentos, agrupaciones de ex braceros de todo el país han iniciado un juicio para que el Gobierno Federal pague el cuantioso adeudo.

El dinero retenido por concepto del 10 por ciento hasta 1945 fue de 16 millones 601 mil 94 dólares. El tipo de cambio que se tomó en su momento fue de 4.85 pesos por dólar, dando un total en moneda nacional de 80 millones 515 mil 306 pesos.

Se estipulo que por cada año que tardara el Gobierno de México en entregar los ahorros se cobraría un porcentaje por concepto de interés.

La Secretaría de Gobernación a cargo en ese entonces de Alfonso Navarrete Prida, contaba con un padrón de más de 100 mil ex braceros, aunque según las cifras de organizaciones de todo el país, el número es de alrededor de 1.5 millones.

En este momento, a más de siete décadas del Programa Bracero, 550 mil ex braceros –de edad muy avanzada–, esposas e hijos de los ya fallecidos, esperan que se les haga justicia y se retome el caso de la deuda que supera ya los siete mil millones de pesos.

El 1 de septiembre de 2015, un grupo de 12 mil ex braceros, junto con esposas e hijos de otros fallecidos, interpuso una demanda en contra del presidente de México, Enrique Peña Nieto y funcionarios involucrados en el mega fraude transexenal.

El 29 de febrero de 2016, la jueza Segunda de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, Paula María García Villegas, dictó sentencia a favor de los ex braceros (expediente 1558/2015).

Según la página 276 de la sentencia dictada por la jueza Paula María García Villegas que considera cuatro millones 678 mil contratos (1942-1965), los ahorros de los trabajadores ex braceros más los intereses devengados hasta 2016 por trabajador, daban un monto de un millón 96 mil pesos; el monto a pagar a los trabajadores ex braceros daba un total de cinco mil 90 millones 231 mil 275 pesos.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto se amparó ante dicha resolución. A la fecha se encuentra pendiente la resolución de este amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación que preside el ministro Luis María Aguilar, aunque existe la esperanza de que el nuevo gobierno –por cierto, el primero de izquierda– haga justicia y la multimillonaria deuda con los ex braceros no quede en el olvido como ha sucedido a lo largo de varias décadas.

A menos de 3 meses de concluir su mandato, el presidente de México Enrique Peña Nieto se enfrentó a un creciente nivel de desconfianza social y a una aguda crisis en la economía del país que certifican su fracaso.

Sol Quintana Roo, hizo un recuento y presenta los 10 principales errores que llevaron al fracaso al mandatario mexicano.

1.- Falta de iniciativa y responsabilidad: Tras imponer 13 reformas estructurales que pretendían activar y concentrar la administración del país, el Gobierno de Peña Nieto se hizo aún más inoperante e incapaz de resistir los desafíos a los que se ha enfrentado, tales como el caso Iguala, la fuga del Chapo Guzmán y el escándalo de la Casa Blanca. El Ejecutivo tampoco ha asumido su responsabilidad por los mismos.

2.- La insolvencia del Pacto por México: El Pacto por México, acuerdo político nacional firmado el 2 de diciembre de 2012 por el Presidente de la República y los presidentes de los tres mayores partidos (PRI, PAN y PRD), cuyo objetivo era profundizar el proceso democrático y fortalecer el Estado mexicano, ha mostrado su insolvencia y ha destruido la legitimidad de los tres partidos.

3.- Falta de sentido en su sucesión: Los cambios en el gabinete del Presidente plantean cada vez más preguntas y, de acuerdo con los expertos y analistas, están «lejos de ser un mensaje de fortaleza». Así, en 2011, ante la amenaza de una división, Peña Nieto nombró su sucesor en el Gobierno del Estado de México al exalcalde de Ecatepec, Eruviel Ávila, y en 2015 cedió la presidencia del PRI a Manlio Fabio Beltrones, tras reconocer su pérdida de fuerza en el mandato de la formación. Tras analizar esta sucesión los especialistas llegan a la conclusión de que el actual mandatario mexicano «no sabe para qué quiere a cada colaborador».

4.- Exceso de presidencialismo: Durante los dos primeros años del mandato de Enrique Peña Nieto su administración ha impuesto una serie de reformas estructurales con el fin de entregar el control de las políticas energética, financiera, fiscal, político-electoral, de telecomunicaciones, laboral, educativa, de desarrollo social y en la lucha anticorrupción al Poder Ejecutivo. No obstante, la débil presidencia de Peña Nieto no pudo cumplir con tanta responsabilidad y ahora todas estas áreas se encuentran en crisis.

5.- La ira social: Los acontecimientos trágicos que han sacudido México como los casos de Tlatlaya, Ayotzinapa, Apatzingán y Ecuandureo, ejecuciones, desapariciones y asesinatos de periodistas y activistas de derechos humanos, han provocado la ira entre los ciudadanos mexicanos que decidieron movilizarse para protestar contra la escalada de violencia y la falta de acción por parte del Gobierno.

6.- Escándalos de corrupción: Peña Nieto se ha visto envuelto en el mayor número de conflictos de interés, entre ellos la famosa “casa blanca”, que han demostrado que la corrupción en el Gobierno pasó de ser un rumor a uno de los mayores problemas del país.

7.- Con El Chapo Guzmán se fugó la confianza: La fuga del capo más importante de México, Joaquín “El Chapo” Guzmán, ha demostrado el grado de debilidad del Gobierno de Peña Nieto y aumentado la desconfianza nacional e internacional teniendo en cuenta que, de acuerdo con las encuestas, el 70 por ciento de los ciudadanos mexicanos no creen en la versión oficial de la fuga de “El Chapo”.

8.- Reforma energética fracasada: La reforma energética, que fue presentada como la mayor y la más importante de todas las implementadas por el Presidente, con el tiempo se ha convertido en la vergüenza de la administración de Peña Nieto al adjudicar solo 2 de las 14 iniciativas.

9.- Crisis de seguridad pública y nacional: La militarización de la lucha contra el crimen organizado durante el mandato de Peña Nieto ha demostrado su agotamiento total teniendo en cuenta que desde el inicio de la administración peñista el número de grupos organizados no se redujo, sino que, por el contrario, creció de 8 a 13.

10.- La primera dama, Angélica Rivera: El tercer año de la administración la figura de su esposa, la actriz, Angélica Rivera, involucrada en el conflicto de interés de la famosa “casa blanca”, ha pasado de elevar la popularidad de su esposo a agravar el déficit de confianza.

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