*Madres denuncian que sus hijos son reclutados por grupos criminales; vecinos viven con miedo constante en los poblados del sur de Quintana Roo
*Redacción/Sol Quintana Roo*
*Bacalar*.– Lo que alguna vez fue un destino turístico prometedor, conocido por la majestuosa laguna de los siete colores, hoy gracias a la administración del Presidente Municipal José Alfredo Contreras Méndez, enfrenta una espiral de violencia que afecta a toda la comunidad. Al igual que Tulum, Bacalar sufre la presencia de grupos delictivos de alto impacto, que operan con total impunidad, según denuncian habitantes del municipio.
Madres de familia de la comunidad Melchor Ocampo aseguran que sus hijos adolescentes son secuestrados y obligados a integrarse a la delincuencia organizada, sin que las autoridades logren intervenir. La inseguridad ha provocado que muchas familias abandonen sus hogares, dejando propiedades vacías ante el miedo constante.
Tal es la situación de Zuilma Canché, madre de una joven víctima de secuestro, describió la situación como un “toque de queda” no oficial, donde después de las ocho de la noche nadie puede salir de sus casas. Señaló que no solo adolescentes hombres son secuestrados; mujeres jóvenes y niñas de 14 a 16 años también son blanco de los criminales.
“Al poco tiempo de que se los llevan, los volvemos a ver uniformados y armados”, afirmó Canché, relatando cómo sus hijos de secundaria comentan la desaparición de compañeros, que semanas después ya forman parte de los grupos delictivos.
La madre ha buscado apoyo de la Fiscalía, pero asegura que al acudir a poblados como Melchor Ocampo, nadie se atreve a declarar por miedo a represalias. “¿Cómo van a hablar si los delincuentes están armados y entrenados, y los habitantes no tienen armas ni preparación?”, cuestiona.
Roberto Dzul, vecino del área rural, narró que su hijo fue secuestrado frente a sus ojos por un grupo de criminales que lo subió a una camioneta. Afortunadamente, otros jóvenes lograron escaparse al ocultarse entre la maleza mientras eran perseguidos por hombres en un vehículo blanco.
La violencia extrema también se ha manifestado en balaceras y ejecuciones, como la ocurrida el pasado junio, cuando los pobladores escucharon disparos durante horas. Días después, un camión pesado fue visto transportando cuerpos colgando en la caja, aparentemente de víctimas de la balacera.
Vecinos explican que han sido testigos de la transición de un grupo criminal a otro, con un alto costo en vidas humanas, y que actualmente la disputa parece centrarse en las pistas aéreas clandestinas ubicadas en toda la región.
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