ASCENSO Y CAÍDA DEL “COSS”

*Eduardo Costilla Sánchez, el “Coss”, fue uno de los hombres más poderosos del Cártel del Golfo, amigo cercano de Osiel Cárdenas Guillén, quien tras su caída, en 2003, le heredó el control del Cártel del Golfo, la organización más poderosa de América Latina en su tiempo

*Costilla fue policía federal en Matamoros, luego ascendió a capo y operó las plazas de Tampico y Matamoros, Tamaulipas; también estuvo en Tapachula, Chiapas, uno de los pasos de droga claves del crimen organizado. Fue capturado en 2012 y extraditado a Estados Unidos en 2015, donde se declaró culpable de todos los cargos para obtener una reducción de su sentencia, la cual está a la espera de que le sea dictada

*Su historia es tan truculenta como su vida: Se le atribuyen más de cien crímenes durante su etapa de esplendor como jefe del Cártel del Golfo

Ricardo Ravelo/Corresponsalías Nacionales/Grupo Sol Corporativo

(Primera de cuatro partes)

Ciudad de México.- Eduardo Costilla Sánchez, conocido en el mundo del hampa como el “Coss”, tuvo un fulgurante ascenso en el mundo criminal: De ser un policía judicial, pasó a ser el líder del Cártel del Golfo, uno de los más antiguos del país, tras la captura de su amigo Osiel Cárdenas Guillén, en 2003.

Sanguinario hasta el extremo, Costilla Sánchez se alió con Cárdenas Guillén y se convirtió en su amigo más entrañable, tanto, que le pidió a su hermano Mario Cárdenas que, cuando él faltase, apoyara al “Coss” para que se quedara al frente del grupo criminal. Y así fue.

El “Coss” estuvo al frente del Cártel del Golfo unos siete años. El 12 de septiembre de 2012 fue detenido por efectivos de la Marina Armada de México. El operativo para su detención se efectuó en la colonia Lomas de Rosales, municipio de Tampico, Tamaulipas, su feudo. En la detención participaron treinta elementos de élite. Durante su aprehensión fueron aseguradas varias armas de fuego y un lote de joyas de alto valor.

También le aseguraron un reloj y una pluma del Titanic, entre los objetos que tenía guardados en su casa, todo esto tenía un valor de unos 95 mil dólares.

Y es que la pluma estaba manufacturada con materiales provenientes del Titanic, el trasatlántico que se hundiera el 15 de abril de 1912, donde murieron unas mil 500 personas luego de que el buque chocara con un iceberg en aguas del Atlántico.

Estas eran las adquisiciones excéntricas de Eduardo Costilla, quien además atesoró otros relojes de la marca Rólex y Cartier. Otros de sus lujos inquietantes fueron sus armas de fuego con cachas recubiertas en oro.

En ese tiempo, Costilla Sánchez ya era todo un personaje del crimen organizado, tan temido como respetado. Por ello, la entonces Procuraduría General de la República ofrecía por su cabeza 30 millones de pesos. Como ya era un capo conocido en Estados Unidos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por información que condujera a su captura.

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