APRENDIZ DE LA SIMULACIÓN

*Al exalcalde José Esquivel Vargas, “Chak Me’ex”, todo le pinta bien. El acuerdo que amarró antes de dejar la presidencia municipal con su inexperta sucesora le garantiza que no pondrá un pie en la cárcel, a pesar de haber dejado el Ayuntamiento en ruinas

*El guion que dictó a Maricarmen Hernández Solís, hasta con denuncia incluida, avanza conforme lo planeó con su reemplazo, quien se muestra más preocupada por salir bien en las fotos que por hacer justicia a sus gobernados

*Tanto el exalcalde, como su discípula, despidieron a casi mil trabajadores de la Comuna con el objetivo de abrir espacios para sus amigos y familiares

Redacción/Sol Quintana Roo

Felipe Carrillo Puerto.- Al exalcalde José Esquivel Vargas, “Chak Me’ex”, todo le pinta bien. El acuerdo que amarró antes de dejar la presidencia municipal con su inexperta sucesora le garantiza que no pondrá un pie en la cárcel, a pesar de haber dejado el Ayuntamiento en ruinas.

El guion que dictó a Maricarmen Hernández Solís, hasta con denuncia incluida, avanza conforme lo planeó con su reemplazo, quien se muestra más preocupada por salir bien en las fotos que por hacer justicia a sus gobernados.

Desde el primer día de su gobierno, “Chak Me’ex” demostró su intención por convertir el dinero del municipio en su banco personal para incrementar sus ingresos y los de sus allegados, para lo cual inició un despido masivo de trabajadores, cuyos puestos serían ocupados por parientes y amigos más cercanos.

En un claro atropello a los derechos laborales, el entonces alcalde ordenó echar a más de 200 personas. Sin embargo, la situación se agravó con la llegada de la pandemia de coronavirus, la cual usó de pretexto para deshacerse de casi mil empleados, sin importar lo difícil que pintaba la situación en todo el mundo por el cierre de actividades no esenciales, práctica que su sucesora continúa, con miras a tener más espacios para incluir a sus allegados a la nómina del municipio.

De acuerdo con la solicitud de transparencia 231287800005321, ingresada por Sol Quintana Roo y respondida por Miguel Ángel Días Abarca, director de la Unidad de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales, son 729 los empleados destituidos desde marzo de 2020 a la fecha en el ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto.

De estos, al menos 500 fueron despedidos de manera injustificada y revictimizados, pues, al acudir a cobrar sus quincenas atrasadas, se les notificó que ya no formaban parte de la Comuna desde dos meses atrás, quitándoles la oportunidad de siquiera prevenirse, y sin importar que tuvieran familias que alimentar o deudas por cubrir.
La situación desencadenó una serie de protestas de los trabajadores, quienes incluso bloquearon los accesos al Palacio Municipal, situación que no preocupaba a Esquivel Vargas, pues ya ni siquiera se presentaba a despachar ahí.

Cínicamente, “Chak Me’ex” manifestó que fueron más de 17 millones de pesos los que dejaron de pagar a los burócratas y reconoció que la nómina se le salió de las manos, pues fue incapaz de recortar los mil 100 aviadores del gobierno previo; además de que sumó a su propia gente, dando un total de mil 800 personas que cobraban hasta 15 mil pesos sin presentarse a laborar. Sin embargo, dijo, ése ya no era su problema, sino de la nueva administración.

Ante las incesantes manifestaciones del personal y la inminente lluvia de demandas, la novata alcaldesa recurrió a “Chak Me’ex” para que la orientara en el arte de timar a los agraviados, con falsas promesas de pago y justicia, a cambio de impunidad.

Y así, bajo esa misma directriz llegó la inexperta Maricarmen Hernández a ocupar el Palacio Municipal, donde continuó con los despidos de aquellos que no comulgaran con la política de convertirla en el centro de atención de todo, para, en su lugar, posicionar a familiares y amigos en la nómina; mientras que a los destituidos por su antecesor, a quienes prometió pagarles, simplemente les dijo que el Ayuntamiento no contaba con los recursos para cubrir sus liquidaciones ni salarios caídos y que, al final de cuentas, eso no era su problema.

Y, como dicen, “el alumno supera al maestro” y este caso no es la excepción: La nueva edil no sólo aprendió bien, sino que es mejor que su antecesor para la simulación; todo, con tal de que los reflectores que tanto ama estén sobre ella.

Así lo demostró el pasado 14 de diciembre, cuando según ella acudió a denunciar a “Chak Me’ex” a la capital del Estado, apoyada por su cuñada, la edil de Othón P. Blanco, Yensunni Martínez, en un evento, en el que su personal de seguridad agredió a la prensa, demostrando el desdén de su jefa hacia la labor periodística.

El acuerdo con el exalcalde fue que se haga la denuncia y se abra una carpeta de investigación que quedará en el archivo muerto, porque después de esto la morenista no volverá a presentar prueba alguna en contra de su antecesor. Según palabras de alguien muy cercano a la alcaldesa, con esto, la prensa dejará de fastidiar, en especial un medio, concretando la farsa que son el maestro y la alumna.

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