ALTOS MANDOS CAÍDOS

*En los últimos cuatro sexenios al menos 11 Generales mexicanos han sido vinculados con el crimen organizado; El caso más sonado, a mediados de los años noventa, fue la captura del General Jesús Gutiérrez Rebollo 

*El 6 de febrero de 1997, las autoridades federales difundieron grabaciones en las que Gutiérrez Rebollo y Amado Carrillo Fuentes hablaban de los pagos que el capo le hacía al General a cambio de proteger sus actividades en el tráfico de drogas 

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México 

(Segunda de tres partes) 

Ciudad de México.- En los últimos cuatro sexenios al menos 11 Generales mexicanos han sido vinculados con el crimen organizado. El caso más sonado a mediados de los años noventa fue la captura del General Jesús Gutiérrez Rebollo, el llamado Zar antidrogas, a quien relacionaron con el capo que entonces estaba de moda: Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, jefe poderoso del cártel de Juárez. 

Se asegura que los vínculos de Rebollo con Carrillo Fuentes empezaron cuando el militar se desempeñaba como jefe de la Quinta Región Militar, cuya sede está en Jalisco. 

Desde entonces, el General Rebollo servía a los intereses del Cártel de Juárez, pues se asegura que protegía los intereses de su socio y afectaba el de sus rivales, en este caso, combatía a los hermanos Arellano Félix, poderosos jefes del Cártel de Tijuana. 

El 6 de febrero de 1997, las autoridades federales difundieron grabaciones en las que Gutiérrez Rebollo y Amado Carrillo Fuentes hablaban de los pagos que el capo le hacía al General a cambio de proteger sus actividades en el tráfico de drogas.  

También aparecieron fotografías en las que aparecían juntos, además de que los informes militares también dieron cuenta de la existencia de un departamento de lujo, propiedad del capo, que era habitado por Gutiérrez Rebollo. 

Irrefutables, las pruebas llevaron al General a la cárcel. Al militar le impusieron dos sentencias: Una por 40 años por delitos contra la salud, en la modalidad de fomento a la transportación de cocaína, violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y Cohecho. 

Otra sentencia fue por 31 años, 10 meses y 15 días por los delitos de acopio de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército y transportación de las mismas. En febrero de 1997 Gutiérrez Rebollo fue encarcelado en la prisión federal de alta seguridad de Almoloya de Juárez (La Palma) y luego trasladado al penal federal de Tepic, Nayarit. 

En esta cárcel su salud empezó a sufrir estragos, por lo que en abril de 2001 fue llevado al Hospital Central Militar en la Ciudad de México. Ahí permaneció algún tiempo, aunque un Tribunal Unitario falló en su favor para que cumpliera el resto de la condena en su domicilio. 

El Juzgado Segundo de Distrito, en Tepic, tenía un proceso pendiente por acopio y transportación de armamento de alto poder. Al militar se le complicaron sus males. Falleció el 19 de diciembre de 2013. 

Discípulo de Gutiérrez Rebollo e integrante de la Brigada Blanca que sembró miedo y terror en Guerrero en los años setenta y ochenta, durante el combate a la guerrilla, el General Brigadier Alfredo, Navarro Lara fue vinculado con la organización de los hermanos Arellano Félix. Por ello, fue capturado el 17 de marzo de 1997, acusado de cohecho, asociación delictuosa y delitos contra la salud. 

De estos delitos da cuenta la causa penal 18/97, en la cual se refiere que Navarro Lara fue denunciado por el entonces delegado de la extinta Procuraduría General de la República en Tijuana, Baja California –José Luis Chávez García– después de que a nombre de los hermanos Arellano Félix le ofreció un millón de dólares mensuales por permitir el tráfico de drogas en la entidad. 

El militar permaneció en Almoloya hasta el 12 de octubre de 2004, cuando lo trasladaron al penal federal de Puente Grande, Jalisco. 

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