ALFONSO DURAZO: GOBERNAR CON EL CRIMEN

*A dos meses de que Alfonso Durazo asumió la gubernatura de Sonora, esa entidad está azotada por la violencia del crimen organizado. Cinco cárteles se disputan el tráfico de drogas, secuestros, asaltos y diversos delitos, pero la mayor violencia se centra en San Luis Río Colorado, donde el poder lo tiene el grupo de Los Salazar, aliados del Cártel de Sinaloa, la organización criminal que manda en Sonora.

*El Cártel Jalisco y grupos locales han desatado una oleada de violencia imparable que ha rebasado al gobierno de Alfonso Durazo, a quien la DEA asegura que investiga por presuntos nexos con el narcotráfico.

*El mandatario ha negado ser investigado. Lo cierto es que tras su arribo al poder, la violencia se recrudeció en esa entidad clave en el tráfico de drogas. Impotente ante el crimen, Durazo no tiene otra opción más que gobernar con él, es decir, encabeza un verdadero cogobierno criminal.

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Primera de seis partes)

Ciudad de México.- A casi dos meses de que Alfonso Durazo Montaño tomó posesión como gobernador de Sonora, esa entidad está violentada por grupos criminales –Cártel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y el grupo de Los Salazar –por el control de la plaza.

Tanto de día como de noche las balaceras, levantones, ejecuciones y enfrentamientos se multiplican por todas partes. Es tanta la inseguridad en Sonora que hasta el propio gobernador Durazo Montaño fue víctima de la criminalidad: Su teléfono celular fue hackeado recientemente: le sacaron información y habrían usado sus cuentas en redes sociales para cometer fraudes, una nueva modalidad del crimen organizado.

Durazo Montaño recibió un Estado plagado por el crimen organizado. En San Luis Río Colorado, una de las zonas más asediadas por el crimen, existe una disputa territorial entre un capo apodado “El Ruso” y los hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, que mantienen férreos controles en la plaza.

La presencia de Jesús Alfredo, Ovidio e Iván Archivaldo Guzmán, los vástagos de “El Chapo”, no ha evitado la violencia en Sonora, por el contrario, esta se ha recrudecido desde septiembre, cuando Alfonso Durazo, supuestamente investigado por la DEA por sus presuntos nexos con el narco, tomó posesión como gobernador de esa entidad.

Después de algunos meses de tregua, obligada por la pandemia del coronavirus, la delincuencia organizada se ha reactivado y los grupos que antes eran aliados ahora se enfrentan por el control territorial, el tráfico de drogas y los negocios paralelos que ha desarrollado la delincuencia organizada.

La violencia que ha venido escalando en las semanas recientes tanto en San Luis Río Colorado, Sonora, como en la zona del Valle de Mexicali –corredor de la droga controlado por el Cártel de Sinaloa–, a decir de autoridades federales y fuentes consultadas obedece a la disputa por el control de la venta y tráfico de drogas. Esta guerra ha incendiado toda la zona noroeste del país.

Los asesinatos en esta región forman parte de este historial de violentos reacomodos. Por ejemplo, a finales de octubre último fue asesinado el exagente de la Policía Ministerial, Orlando Méndez, en San Luis Río Colorado, Sonora.

No fue todo: El pasado 17 de octubre fueron asesinados, en la carretera Mexicali-San Luis Río Colorado, Everardo Cota y Fernando Márquez Tamayo, hermano mayor del expolicía,  Marco Polo Tamayo, asesinado el 1 de mayo de este año junto con su hijo de tres años en un fraccionamiento de la ciudad de Mexicali.

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